Not as well known as Pablo Picasso, Juan Gris was a revolutionary in his treatment about Cubism. Most of authors who have studied his figure have concluded that Gris was the real creator of Pure Cubism; however, there is another theory about his contribution to the Spanish Art History, and it is which considers Gris as a simple disciple of Picasso. But, in fact, when you come closer to Gris' works is easy to understand what is refered with "Pure Cubism" concept. Because in these paintings, objects acquire their fundamental formal quality, betraying us the idea beyond shapes and colours. There is a duty from Art History with Juan Gris; it has to reclaim the value of his creation, moving him away from Picasso's shadows. One of the most important collections about Gris in Spain is sited on Museo Nacional Reina Sofía, in Madrid, with more than 100 works covering all his stages. The better way to recover Juan Gris is, indoubtedly, admiring his paintings.
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Notas de color
¿Cuánta expresividad es capaz de contener un pincel, con sus finísimas cerdas salpicadas de pintura, arrastrándose perezosas por la superficie del lienzo, o bien saltando sobre él, como un niño salta por las piedras del río? ¿Cuánto de esa expresividad cabe en el propio lienzo, cerrado, marcados sus límites desde su propio nacimiento, anulando cualquier posibilidad de infinitud?
Y, por fin, ¿qué sucede cuando el pincel no termina su trabajo, y deja de arrastrarse, o de brincar, para alejarse del lienzo, y éste queda, en su trágica finitud, además, inacabado? Sucede que entonces se abren mil caminos que tienden hacia mil posibilidades, que conducen a imaginados colores y formas; o, quizá, por el contrario, sucede que uno admira la obra tal y como quedó, jugando a adivinar las causas de ese abandono, pregúntandose por qué el cerebro que dirigía la mano que sujetaba el pincel que acariciaba el lienzo dio la orden de marcharse de allí, sin más...




Y, por fin, ¿qué sucede cuando el pincel no termina su trabajo, y deja de arrastrarse, o de brincar, para alejarse del lienzo, y éste queda, en su trágica finitud, además, inacabado? Sucede que entonces se abren mil caminos que tienden hacia mil posibilidades, que conducen a imaginados colores y formas; o, quizá, por el contrario, sucede que uno admira la obra tal y como quedó, jugando a adivinar las causas de ese abandono, pregúntandose por qué el cerebro que dirigía la mano que sujetaba el pincel que acariciaba el lienzo dio la orden de marcharse de allí, sin más...
Estas acuarelas y óleos de Sorolla, que tan vivo parece estar últimamente, muestran los primeros titubeos del artista en su aprendizaje italiano;un aprendizaje en el que, sin admirar todavía plenamente la obra de Velázquez, sin declararse seguidor del Impresionismo, joven, libre, se detiene en aquéllo que le lleva a jugar con el pincel y con el lienzo, hasta que, por aburrimiento, por sentirse ya satisfecho, o por alguna interrupción inesperada, quién sabe, decide abandonar el juego. Y termina ahí, se va...y nos deja con la duda, o con la libertad de recrear, o sencillamente, con esos colores empastados que hablan de él mucho más que algunos de sus cuadros más conocidos. Algunos de ellos, parecen incluso mostrar un universo conceptual muy distinto del estilo de sus últimos trabajos, y al mismo tiempo recuerdan al arte oriental, que reivindica el valor expresivo del vacío, de la "no-pintura". A menudo contiene más riqueza lo inacabado, lo insinuado, que lo completo, cuando lo primero es fruto de la libertad creativa, y lo segundo, de la mediocridad.




And I don't have to tell you it's all too beautiful
Provoca quien puede, no quien quiere, o, dicho de otra forma, se siente provocado el que busca sentirse así, el que se ofende, el que se da por aludido. El nombre de Tracey Emin siempre ha estado ligado a la polémica, pues muchos han considerado su obra excesiva, irreverente, narcisista, insultante. Y es así porque el lenguaje de Emin se balancea entre lo privado y lo público como una peonza que gira sin cesar y que jamás detiene su elíptico movimiento, porque exhibe su vida de tal manera que la acaba convirtiendo en algo que nos concierne a todos; y, yendo más allá, logra, aunque sea de forma esquiva, indirecta, puede que incluso involuntaria, que en ese exceso todos encontremos algo de nosotros mismos, de nuestras propias experiencias.
Hay una parte de la producción de Emin que expresa de forma muy abierta esa disyuntiva entre lo público y lo privado, y son las mantas bordadas a manera de collages, en las que la palabra se erige como protagonista de la obra, en principal portadora del mensaje. Frases contundentes, directas, que no dejan lugar a ningún juego de doble intencionalidad, que hablan de amor, sexo, racismo, muerte, odio; de los traumas de la artista y de los traumas de nuestra sociedad. Y el hecho de que el soporte sean colchas, colchas muy parecidas a esas de patchwork que se hacían antaño, no puede ser gratuito. No hay espacio más íntimo que aquél en el que cubrirse con ellas, y no hay nada más escandaloso que lanzar esos gritos, esas palabras desnudas al aire, como queriéndose destapar, queriendo ser vistas, debiendo ser vistas. Es un acto de provocación, sí; pero no resulta molesto, si no más bien todo lo contrario: indispensable.
Hay una parte de la producción de Emin que expresa de forma muy abierta esa disyuntiva entre lo público y lo privado, y son las mantas bordadas a manera de collages, en las que la palabra se erige como protagonista de la obra, en principal portadora del mensaje. Frases contundentes, directas, que no dejan lugar a ningún juego de doble intencionalidad, que hablan de amor, sexo, racismo, muerte, odio; de los traumas de la artista y de los traumas de nuestra sociedad. Y el hecho de que el soporte sean colchas, colchas muy parecidas a esas de patchwork que se hacían antaño, no puede ser gratuito. No hay espacio más íntimo que aquél en el que cubrirse con ellas, y no hay nada más escandaloso que lanzar esos gritos, esas palabras desnudas al aire, como queriéndose destapar, queriendo ser vistas, debiendo ser vistas. Es un acto de provocación, sí; pero no resulta molesto, si no más bien todo lo contrario: indispensable.
Tina Modotti
De nuevo, una mujer fotógrafa...quizá porque en la mirada de la mujer me siento más cómoda...porque, en secreto, quisiera ser como ella...porque merece un alto en este caminar a tientas... o, simplemente, porque me gusta contemplar sus fotografías, algunas pausadas, delicadas, retratos de lo cotidiano; otras más enigmáticas, abstractas, construcciones geométricas en espacios extraños. Me hablan estas imágenes de una doble visión: la emocional, la vinculada al sentimiento, la que narra historias, y la racional, la que investiga, la que juega con la percepción.
Blu
Afortunadamente hoy en día se siguen haciendo cosas que demuestran que el Arte sigue vivo, que no se quedó estancado en las Vanguardias, que hay gente a quien la mezcla de experimentación e ingenio le lleva a crear obras que tienen la capacidad de sorprendernos por lo innovador y al mismo tiempo por lo coherente de su existencia dentro de la evolución artística. Blu es un dibujante italiano que trabaja en espacios públicos, y que es el creador de pinturas murales animadas que podemos ver en la web www.blublu.org. A mí me parecen geniales, por ser un punto de encuentro entre varias manifestaciones, como el graffiti, el cine de animación, o el videoarte, y porque reflejan un duro trabajo que requiere mucho tiempo para poder dar lugar a imágenes que configuran cada una de ellas un fotograma de la posterior filmación. Imágenes que pinta para luego ser eliminadas, que se van sucediendo para dotar de movimiento a las figuras, como en los primeros aparatos cinematográficos.
De lo invisible
Sucede que la vida, como el trueno, que sólo viene con la lluvia, se compone de efímeros instantes que desaparecen tras un parpadeo, no volviendo nunca más a repetirse. Sucede además que estos instantes vienen cargados, como las nubes de agua, de infinitos y sutiles detalles cuya percepción se escapa al más despreocupado, incapaz de ver otras realidades distintas de la suya.Por suerte, existen personas que no sólo se detienen a observar, si no que además se toman la molestia de capturar esas impresiones de lo invisible para compartirlas con los demás.
Que lanzan su mirada sobre las cosas [ya sean gigantescas o microscópicas], haciéndolas protagonistas de imágenes que podemos guardar en nuestra memoria y recuperarlas cuando estemos a punto de olvidar...
...olvidar que vivimos rodeados de matices, de volátiles partículas, de luces, de colores, de texturas, de perfumes...
...en definitiva, olvidar que estamos vivos.
Así son las fotos de Javier González Roces. Aquí dejo una muestra de lo sencillo que resulta hacernos dueños de su mirada, como sencillo es lo que en ellas aparece.
[Las imágenes aquí mostradas poseen copyright y son propiedad de su autor. Por tanto no podrán ser utilizadas sin su consentimiento expreso: www.javiroces.es]
Gerda Taro
Que la mujer es un ser invisible en la Historia del Arte es tan obvio como reconocer que esa Historia sería contada de forma bien distinta si en ella se incluyera a todas aquellas artistas que con su obra, y por extensión, con su vida, arrojaron una visión alternativa a los acontecimientos que les tocó vivir. Y que la mirada femenina existe, es otra obviedad en la que, desde las cátedras de la Universidad, desde las páginas de los libros, desde los museos y centros de arte, se ha caído esta mañana. Es tan alargada la sombra del androcentrismo, que, aún habiendo mujeres con el mismo o superior genio que sus coétaneos, permanecen a la espera de ser redescubiertas.Gerda Taro es conocida por ser la compañera sentimental de Robert Capa, con quien viajó a España a cubrir la información gráfica sobre la Guerra Civil. En el amor y en la fotografía, estuvieron unidos hasta que un tanque atropelló a Gerda en la carretera que unía Brunete con Madrid en 1937, y que debió estar cerca de la zona en la que vivo en la actualidad. Esto no hace si no alimentar más mi curiosidad por ella... Reivindicar su figura me parece un acto de justicia poética. Pero, aunque hubiera muerto en la carretera que une Santiago con Coruña, me seguiría sintiendo fascinada por la vida de esta mujer, que, por compartir cámara con su amado Robert, se quedó sin el reconocimiento que merecía.
Aquí queda mi minúsculo homenaje a esas artistas que, aún a tientas , siguieron avanzando.

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